En nuestra finca La Esmeralda, en Pijao (Quindío), el café crece entre los 1.750 y 1.950 metros de altura, bajo la sombra de árboles de guamo. Trabajamos con sistemas de agroforestería y sin el uso de fertilizantes ni pesticidas químicos, respetando los procesos naturales del suelo y del bosque.
Desde la siembra hasta la cosecha, el procesamiento, el tostado y la entrega, todo el proceso está en nuestras manos. Esto nos permite ofrecer café directamente desde la finca a nuestros clientes en Alemania y Europa, asegurando una calidad excepcional en cada taza.
En los últimos años hemos plantado miles de árboles nativos en antiguas zonas ganaderas de la finca, así como árboles de sombra en los cafetales. También hemos reconectado las áreas de bosque mediante corredores ecológicos. Gracias a ello, numerosas especies de flora y fauna han encontrado aquí un nuevo hábitat, enriqueciendo la biodiversidad del entorno. Como resultado, la finca ha sido declarada Reserva Natural, un espacio que alberga una extraordinaria diversidad de vida.
Transformamos potreros en bosques jóvenes e implementamos sistemas agroforestales con una gran diversidad de especies, desde plantas pioneras de rápido crecimiento hasta árboles que, con el tiempo, serán parte del dosel del bosque. En nuestro vivero cultivamos más de 100 especies nativas. Compartimos este conocimiento y las plantas con otras fincas de la región, aportando a la recuperación de suelos, fuentes de agua y ecosistemas, y fortaleciendo su capacidad de adaptación frente al cambio climático.